sábado, 29 de septiembre de 2012

what are you listening inside?




Y no es de extrañar que no te quiera
pues ni a mí puedo quererme.

Y no es de extrañar que no te quiera
porque, aunque quisiera,
no quiero quererte.

Y no es de extrañar que no me muera
pues no hay mayor amor
que la muerte.

Y no es de extrañar que a mi manera
metí el amor en una botella
que viaja por mar adónde ella quiera
para que yo ya no quiera quererte.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Y así me dieron las diez



La perdición
en el nombre de un Cristo mujer,
la sexualidad: caótica,
la mirada, de reojo, del cambio.

Quedarse ciego y
rozar la hierba y
oler a tierra y
comerte unos labios
                                         mayores.

Conducir de noche en la ciudad
desierta,
un beso en una esquina,
beber whisky, escupir ceniza.

El sol y la sombra
la brisa
la gaviota moribunda
la soledad

¿Acaso sólo lo vieron ellos?

lunes, 17 de septiembre de 2012

Pintor




- Y te miro, y te rozo, y te gozo. Y te pintaría, te fotografiaría, te escribiría.

- ¿Me pintarías?


- Sí, pero no te pintaría a ti, pintaría en ti.


       Dejaría caer la pintura púrpura aquí, en tus rodillas, para que chorreasen gotas hasta estos dedicados dedos en los pies. De tu ombligo saldría una espiral amarilla, espiral que tendría dos salidas. La primera subiría, tímida, a esconderse entre tus pechos. Pechos que pintaría enteros de blanco. La segunda bajaría, curiosa, hasta encontrar el vello púbico, flanqueada por dos líneas azules que dictarían dónde termina el cuerpo y comienzan tus sensuales piernas. En las nalgas dos grandes manos rojas y subiendo, sinuosa, una línea negra por la columna, dividiendo la espalda en dos partes. A la izquierda lloraría un poema de amor y vida, a la derecha gritaría uno de dolor y muerte. Y en tu frente, una luna, y tus labios, rojos. 


Unos labios rojos que no me cansaría nunca de besar. 

- Píntame.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Deseos de una calurosa noche de verano




    Imagínate oler la piel de las piernas de una mujer,
    abriéndose,
    rozar tus ojos, nariz, labios
    y aspirar ese aroma fuerte y puro,
    saborear ese pantano deseoso de que te zambullas en él,
    de sumergirte en su humedad,
    de agitar olas del placer.

    Sudor y hormonas que te vuelven loco,
    tacto de suave lycra que se lleva tu razón
    dejando más que a un ser humano pasional,
    a un animal.

    Imagina emborracharte del calor
    que desprende esa cárcel del amor
    y masticar despacio la ambrosía
    gozando de cada pequeño bocado
    seguido de un guiño con picardía.

    Ser el rey del pecado
    seducido por una hermosa diosa,
    agarrar su cabello dorado,
    sujetarla de piernas y manos,
    susurrarle al oído "ya te he cazado"
    mientras contra la pared del pasillo la empotras.

    Y cuando por fin llegues al suelo
    y te haya chupado todas las energías,
    poder regodearte en el consuelo
    de que te abrace y pegue a ti sus pechos,
    de que te mire a los ojos y sepas
    que se quedará a tu lado hasta que sea de día.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Una vez





Hubo una vez un sentimiento
que lo sentí
pero no recuerdo.

Hubo una vez un pensamiento
que fue especial,
que fue carnal,
que me llevó a correrme en sus adentros.

Hubo una vez un olor
que sin jamás haberlo olido
me había enganchado,

hubo una vez una melena
que sin haberla tocado
ya me había encandilado.

Aquél cabello tostado...

Hubo una vez un poema,
un puñado de sentimientos esparcidos,
labios rojos hablándole al teclado,
que incluso antes de haberlo leído
ya me había atrapado.