sábado, 27 de octubre de 2012

El Lobo




El Lobo,
¡El Lobo!
¡Viene El Lobo!

Gritaba Pedro con voz muda
mientras El Lobo le apretaba
la garganta con sus fauces.

No viene El Lobo,
El Lobo ya está aquí.

Escondeos, pero os encontrará,
huid, pero os alcanzará,
luchad, pero no le podréis matar.

Él ya está aquí,
El Lobo es de humo,
                  negro,
                        alto como cien montañas.

Suplicad todos al dios de la noche
que se comió el Sol
dejando el cielo sólo para la Luna.

Os matará a todos
y se llevará
a vuestros hijos de la cuna
para que sean hijos de la Luna
y ser Él
el padre de los nuevos hombres.

sábado, 6 de octubre de 2012

Adiós




Ni una lágrima suelta el muchacho,
mirando el ataúd
con la cabeza alta.

Ni una lágrima cae por su rostro,
mientras consuela a su madre
encabezando la marcha.

Ni una lágrima cede, 
sólo rabia
de no ser él
quien lo porta.

Lloró mucho de niño
y aprendió a ser hombre,
rió mucho de alegría
y aprendió a ser tristeza.

AHORA
el alegre muerto
llevado por hombres tristes
SE VA
dejando tras de sí
sólo a un muchacho
sin lágrimas.

lunes, 1 de octubre de 2012

Parpadeos


Aquella noche parpadeaban las farolas
y le dije te amo
y me respondió con su partida.

Aquella noche parpadeaba la luna
y vendí mi alma al diablo
y me pagó con lágrimas y alcohol y dudas. 

Aquella noche parpadeaban sus ojos
reflejados en la lluvia
que brillaba por su ausencia.

Y la carencia de amor, alma y lluvia
me llevó a la calle
a la orina
al vómito

a restos de tarta en papeleras
a corsés inalcanzables
al agobio de la gente
al placer del frío

a gritarle al dios del río
que arrastre fuerte mi patera
y me despertase mañana
náufrago
en alguna playa sin arena.

Aquella noche parpadeaban las estrellas
y me tumbé
a mirarlas parpadear.

Aquella noche parpadeaba el corazón
y me tumbé
a dejarlo descansar.