miércoles, 7 de noviembre de 2012

Poesía Ordinaria



Ya no quedan vasos limpios,
ni fuerzas para limpiar.
Beberé a morro
pues es mía la botella,
me haré unos largos en la bañera
y mi compañero de piso
me interrumpirá
            mientras me hago una paja
para decirme que tiene que entrar a mear.

Mi chica me mandará un mensaje
diciendo "tenemos que hablar",
volveré a beber a morro
y saldré por la ventana,
saltando entre tendederos,
hasta el patio interior
de la vieja del primero.

Seré un fantasma, un forajido,
el cordero desaparecido
del rebaño del señor.

El río, vacío, será mi guarida,
entre pulgas y matojos
haré un castillo y,
como ya no se vende el ladrillo,
lo haré de botellas.

Y en cada una de ellas
una nota de suicidio
   una foto desnudo
      una carta de amor
         un poema ordinario.

2 comentarios: